Y que hacer cuando no quedan islas a naufragar.

La pregunta es sencilla, aunque un tanto módica.
Leo el horóscopo con la certeza de que jamás coincidirá con mi destino. Opto por rendirme, aunque no lo hago. Luego continuo, creyendo que rendirse era una buena opción.
Pero la musa llega y me dice que en este juego las reglas son sarcásticas, y que nada queda muy claro.
Clase media permanente, o clase alta circunstancial….
Y ahí, cuando justo estoy por decidir la primera, entra en juego una tercera opción:
“El perro corriendo atrás del auto”

Y ahí me río, divago con el Coronel acerca de la vida, me sirvo mas vino, y los vicios que acarrean, y me doy cuenta que estoy encerrado en la tercer opción.
Con la única diferencia que tengo menos vergüenza, le caigo bien a la gente y en mis posesiones hay un sombrero del cual no dejo de estar orgulloso.

El perro persigue el auto con la persistencia necesaria para tomarlo, con el coraje necesario para tomarlo, aunque no sepa que hacer con él cuando lo haga.
Aunque se sepa en peligro de ser arrollado.

De esta manera mi visión cambia y mi perspectivas también.
Ni insistencia por intentar salir de mi realidad, ni demasiada comodidad para quedarme con ella.
Simplemente la aceptación y felicidad de hacer lo que hago. De tener éstas características, de amarlas, de explotarlas y de no tener pudor para levantar la voz para repetir mi plato.

Y ahí, la situación sociocultural desarrollada pasa a ser un payaso con un moño en la cabeza.
Mi risa no esconde nada, simplemente acaricia una circunstancia.
Acompañado de esto, un talento de conseguir cosas con el menor esfuerzo posible, de engañar a la gente que se lo merece acerca de quien soy y quien me gustaría ser.

Y Batman esta noche no tiene ganas de salvar al mundo, ni el Guasón intentara destruirlo.
Simplemente se alquilaran una peli, se prepararan un Fernet y se sentirán felices de sus circunstancias.
Porque el perro jamás alcanza a la rueda en movimiento. Tal vez por falta de fuerza, tal vez no le sea significativo conseguirlo…

Emiliano José Gagliano.
www.cnelmamon.blogspot.com

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