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Yo volví con Onganía y la cosa aun seguía...

Escucho un tamazo Irlandés que me invita a la violencia, no tengo puchos pero si varios recursos para hacer mi vida mas vertiginosa.
Soy más, soy pan, soy paz... dice Millie Stegman, mientras recurre al Vodka con rivotril.

Me detengo con mis tiradores y mi espléndida performance, en medio de un evento donde a mas del 90% de los concurrentes les mejoraría la vida cambiar el Rivotril- Valium - Alplax - Clonazepan, o lo que fuese que mierda toman, por un sincero y amigable cigarrillo de marihuana.
Y la mala palabra hace rasgar las vestiduras de los comensales, me insultan y me desprecian. Yo leo un pasaje de Bucay y vuelvo a golpear una puerta que no me responde.
Sonrío, y me regocija pensar que ya no me afecta. Ahora los amo, ahora puedo, ahora ya estoy más alto.
Pienso en mi mujer amada, y lo agradecido que puedo ser del Yoga. El amor que se vuelve entendimiento, el entendimiento que se vuelve tolerancia, y tolerancia que se vuelve amor.

Si pintaría mejor el marco de la puerta de entrada a mi vida, debería suicidarme, ya que no se que hacer con tanta perfección...

Debe ser que me acostumbre a que me vaya mal en la vida, y mi perfil se formo acorde a eso, ahora tendré que idear uno nuevo.
El Coronel Almondiga me da algunos consejos sobre perfiles y sobre cómo hacer para cambiar la contraseña del Outlook.
Yo me lo cargo y emprendemos un viaje hacia la panadería.
- Dos kilos de miñoncitos, por favor; que hoy juega Ferro.


Emiliano Gagliano
www.cnelmamon.blogspot.com